Adiós, Eduardo Galeano… Descansa en paz

Tenía otro artículo pensado para hoy.

Pero ayer se murió uno de mis heroes–Eduardo Galeano.

Así que he cambiado el plan. Y estoy escribiendo sobre él. Uno de mis autores favoritos y uno de los responsables de mi amor por el español.

Descansa en paz, amigo…

Días y noches de amor y de guerra

Luché con los libros de Galeano cuando tenía 22 o 23 años, a los pocos meses de llegar a España. Estaban entre los primeros libros en español que me leí.

Con el nivel intermedio que había sacado del colegio y de haber vivido tan cerca de la frontera en EEUU, leí Días y noches de amor y de guerra.

Al principio, tardaba una eternidad en leer cada página. La primera vez que leí un párrafo, no entendía casi nada. Así que leía todo tres o cuatro o cinco veces.

Tenía el diccionario en una mano, el libro en la otra, y estaba encantado de la vida.

Ahí en un bar de abuelitos tomando el café, o un autobus que me llevaba a una clase en algún polígono industrial… Encantado de descubrir una nueva literatura y un nuevo mundo a través de sus palabras.

eduardo galeano foto de samuel sanchez

Eduardo Galeano. Photo de Samuel Sánchez.

Después, leí Las venas abiertas de América Latina. Después, El libro de los abrazos. Y después más.

Me acuerdo de muchas palabras específicas que aprendí de él, pero más de eso, fue su manera de entender el mundo, su manera de disfrutar de la vida, y su manera de contar todo con tanta sinceridad.

Fue una gran inspiración para mí.

Diría incluso que llevo años copiando su estilo, aunque de forma inconsciente–párrafos cortos, frases cortas, ni una palabra de más.

Si Galeano podía contar la historia de una vida en media página, ¿qué hacían los demás autores?

Eso he aprendido de él–no gastes 20 páginas para escribir lo que cabe en una.

Según este artículo en El País, fue autodidacta, y escribió Las venas abiertas de América Latina con 31 años y sin la formación necesaria para ello. Ahora es un clásico.

Pues, en eso también intento seguirle los pasos. Porque también soy, más que nada, autodidacta.

La única formación que tengo para escribir todo eso son las experiencias que he vivido.

Pues, nada. Eso también sirve para aprender. No todo el mundo puede ser catedrático.

Los libros que no puedes dejar

A veces me mandan correos con lo que es, para mi, el mejor halago que se puede hacer a un autor. Algo así como “Normalmente no leo muchos libros, pero el tuyo no lo he podido dejar.”

Podría haber dicho algo más importante aún sobre Galeano… Que incluso sin entender el español no podía dejar de leer.

Eso, para mi, fue su gran talento.

¿Qué tiene que ver con el inglés?

Pues, bastante. Siempre siento que he aprendido el español sin que me pareciera en ningún momento un esfuerzo desagradable.

Porque en todo momento estaba haciendo algo que me gustaba, y porque realmente quería llegar a hablar y entender bien. Fue una cosa que venía de dentro, no de fuera.

Después de publicar el artículo de Mi historia de amor con los idiomas, me di cuenta de que había varias personas que merecían una mención de honor:

Las mujeres a las que he amado (con más o menos éxito) y que me han hecho la vida muy interesante durante estos años en el extranjero. — You know who you are.

Los autores que me hicieron enamorar del español al principio, cuando lo más fácil hubiera sido leerme algo en inglés. — Galeano, Dulce Chacón, Juan José Millás, José Saramago (o más bien su mujer y traductora Pilar del Río)

Y por supuesto, mis estudiantes en Madrid y los lectores que me escriben todos los días desde todas partes del mundo.

No me cansaré de repetirlo: aprender un idioma es simplemente cuestión de encontrar algo que te guste y hacerlo en este idioma.

Algo que te anime a levantarte por la mañana con ganas, a aprender más y a ser mejor todos los días.

Pues, nada. Anoche me he tomado una cantidad importante de vino en memoria del señor Galeano, y ahora entrará en el panteón de los grandes que están en mi memoria, y que me inspiran todos los días a sacar lo mejor de mi mismo.

Gracias, Eduardo… Por todo. Muchas veces fantaseaba con llegar (por fin) a Sudamérica y encontrarte por casulaidad en una de estas pizzerías ahí en Montevideo, que describías en tus historias.

Pero es demasiado tarde.

Nada más.

Daniel.

P.D. Si no has leído nada de Galeano, puedes empezar (por ejemplo) aquí: 5 textos de El libro de los abrazos.

P.P.D. Para mi es importante tener heroes. Alguien quien te inspira (incluso desde un país lejano, o desde otro siglo) y que te da una idea de lo que es posible si vives la vida según tus principios.

También es importante darte cuenta de que son seres imperfectos (como todos) y que no tienes que estar de acuerdo con todo lo que dijeron o hicieron. Seguramente ahora podría leer de nuevo a Galeano y encontrar algo que discutir con él y sus ideas.

En fin, ya no tengo 22 años y mis heroes se han vuelto algo más conservadores. Pero no importa. Por todo lo que me inspiró en aquellos días estaré eternamente agradecido.

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