¿Por qué un gringo quiere dejar Estados Unidos?

Recibí hace tiempo esta pregunta de David. No sé en que país vive, pero por lo que escribe podría ser de México.

Escribe David:

Mi pregunta es mas cultural que de idioma. ¿Por qué un gringo (no es ofensivo) quería vivir fuera de los EEUU?

Miles de mis compatriotas cruzan ilegalmente la frontera cada año en busca de una vida mejor, y la han encontrado. Tanto así que la mayoría ni quiere regresar. Ademas ustedes tienen de todo allá: cine, teatro, robótica, aeronáutica, etc. Más de lo que cualquiera de nosotros pudiera desear. Aparte de eso, usted mismo ha admitido que sus padres han alcanzado el sueño americano.

Entonces no puedo dejar de preguntarme porque un gringo quisiera vivir fuera de su país. Y si pudiera responderme con un articulo, se lo agradecería aun mas.

David.

Pues, nada. Es una muy buena pregunta, aunque un poco difícil de contestar. A ver si lo hago bien… ¡Al lío!

Pero primero, quiero dejar claro que lo que sigue aquí es mi opinión sobre el asunto, que se basa en mi experiencia personal.

Otro americano más patriota que yo seguramente tendría mucho que discutir conmigo.

La vida en Arizona

La cuestión es que yo pasé la casi toda mi vida, hasta los 21 años de edad, en Arizona. Arizona es un estado al suroeste de EEUU, que tiene frontera con México. Y su capital, Phoenix, está ahí en medio del desierto de Sonora.

Después, tiene California al oeste, New Mexico al este, y Utah al norte. Míralo en el mapa si quieres.

Cuando digo, aquí en España, que soy de Estados Unidos, la respuesta es casi unánime: “Ah, ¡qué guay! ¡A mí me encanta Nueva York!”

Pues, amigo… ¡Deja que te cuente! Nueva York no tiene nada que ver con Arizona. Casi diría que Nueva York no es realmente EEUU, como yo lo entiendo.

En Arizona, vivía rodeado de gente muy conservadora. Gente que coleccionaba armas. Gente que pensaba que se debería construir una muralla en la frontera con México, y disparar a cualquier persona que intentara pasar.

Gente que creía sinceramente que el presidente Bush estaba salvando a todo el mundo de la barbarie.

Ahora, esta misma gente ha pasado a creer que el presidente Obama es un comunista peligroso—obviamente no saben ni el significado de la palabra comunista—y además un inmigrante ilegal nacido en Kenya.

(En serio, hay americanos que quieren debatir la nacionalidad del presidente, hasta el punto que tuvo que hacer público su certificado de nacimiento del estado de Hawaii.)

Para una persona de mente abierta como yo, Arizona no fue un buen sitio para pasar estos años formativos. Fue y sigue siendo uno de los estados más conservadores de EEUU.

Hay mucha diferencia entre la representación de la vida en EEUU que se ve en las películas, y las vidas reales de personas como yo, en sitios mucho menos interesantes.

Además, las películas casi siempre te enseñan la clase media alta, a la que nunca he pertenecido, personalmente. La vida de los americanos es algo más aburrida y menos lujosa de lo que se ve en las pelis.

Para un poco de vida real ahí en la “América profunda” recomiendo la película de Boyhood que ha ganado varios Oscars este año. Es larga, algo aburrida, y muy realista. También una película de hace años que se llama American Beauty.

Estas tristes vidas de clase media americana las conozco a fondo. Eran mis padres y los padres de mis amigos en aquellos años.

El sueño americano

No sé exactamente donde he dicho que mis padres alcanzaron el sueño americano. Pero si lo dije, estoy seguro que fue con algo de ironía.

cheap real estate kevin dooley

“Cheap Real Estate” de Kevin Dooley en Flickr

 

Lo que pasa es que para mi, el sueño americano es puramente materialista y no me interesa mucho.

El sueño, como yo lo entiendo, es comprarte una casa innecesariamente grande, en un sitio muy aburrido y alejado de donde vive “la gente de color”—para la seguridad de los hijos, por supuesto.

Mis padres lo alcanzaron, en el sentido de poder mudarnos a un barrio donde casi no había vecinos ni infraestructura ni nada que hacer.

La vida ahí era trabajar, dormir, e ir de compras. Y entre una cosa y otra, casi siempre pasábamos 45 minutos en el coche. No había transporte publico en mi barrio. Incluso el concepto fue una de estas ideas peligrosas—¿quizá comunistas?—que levantaba los ánimos de los “americanos de verdad”.

Los jóvenes no teníamos mucho que hacer, ahí metidos en el sueño americano. Las opciones preferidas de muchos para matar un poco el aburrimiento fueron:

1) Drogarse—las anfetaminas siguen siendo muy populares por ahí. La serie Breaking Bad se desarrolla en New Mexico, estado vecino a Arizona. Gracias a Dios que no me metí en estas cosas.

2) Jugar a los videojuegos. Mis padres eran un poco hippies (aunque en Arizona incluso los hippies son muy conservadores) y no me compraban videojuegos porque pensaban que saldría psicópata o no sé qué. Así que nada.

3) Ir a una de las muchas iglesias evangelistas, que organizaban actividades para los jóvenes. Nadie en mi familia inmediata iba a la iglesia, así que eso tampoco fue una opción.

Yo, en cambio, leía muchos libros,  Daba largos paseos por el desierto. Y sobretodo sentía un aburrimiento impresionante, todos los días de mi vida, ahí en la casa grande en el desierto.

Quizá no sea una persona “normal” pero las cosas materiales no me emocionan mucho. Prefiero las experiencias. Y por ahí, las experiencias más emocionantes eran del tipo “encontrar un escorpión en tu zapato por la mañana” o “quedarte en casa todo el día porque hace 48 grados fuera.”

Así que sí, he pasado un par de décadas ahí dentro del sueño americano, y puedo decir que la emoción principal que me causaba fue el aburrimiento.

Tenía claro desde los diez u once años que quería irme de Phoenix. Fue algo tan claro para mí que pensaba que todo el mundo estaba pensando lo mismo. Y sinceramente sigue sorprendiéndome que muchos amigos míos están ahí todavía.

Problemas sociales en EEUU

Estados Unidos, como dice David, es un país que tiene (casi) todo. Pero también tiene sus problemas.

En Estados Unidos, casi todo el mundo puede encontrar trabajo. A lo mejor no es un trabajo muy bueno (o es francamente malo) pero trabajo hay.

Y tienes que trabajar, porque si no tienes dinero, el gobierno no te va a ayudar tanto como aquí en Europa.

Luego, los trabajadores apenas tienen vacaciones.

Mucha gente, incluso si trabaja, no puede permitirse ir al médico o comprarse los medicamentos.

La obesidad y la diabetes son pandémicas, porque la alimentación es muy mala.

La distribución de la riqueza en la sociedad parece más a lo que se esperaría de una dictadura africana que un país “desarrollado.”

Tenemos más personas en las cárceles que cualquier otro país. Y más violencia y homicidio que otros países desarrollados.

Y (un hecho que no aparece mucho en las películas) muchos viven en la pobreza. Incluso los que están trabajando. Según este artículo casi la mitad de los americanos viven o en la pobreza o en hogares con ingresos bajos (ingresos que no llegan a duplicar la cifra que el gobierno define como “umbral de la pobreza”.)

Personalmente, pasé mis últimos años ahí muy por debajo del umbral de la pobreza… Supongo que lo hacen muchas personas jóvenes, si no tienen apoyo de la familia. Nos independizamos a los 18 y pasamos varios años intentando sobrevivir, haciendo cualquier trabajo. ¡No querían ni contratarme en el Burger King en aquellos años!

Así es la vida en EEUU—no siempre tan divertido, pero cuando uno es joven también puede ser una aventura.

En todo caso, en aquel momento el sueño americano me parecía inalcanzable. Y me gustaba mucho más el sueño europeo, como lo entendía—vivir con gente de muchos países, rodeado de arquitectura bonita y cultura milenaria, y poder ir a todos los sitios en transporte público.

Como dice uno de mis autores favoritos, Bill Bryson (que es americano pero lleva muchos años viviendo en Inglaterra)–“Quería salir de casa y estar en algún sitio”. No me gustaba mirar por las ventanas y no ver nada más que cactus y polvo.

Cuando llegué a España, encontré una vida mucho menos materialista—y también descubrí que la gente sabe disfrutar de la vida cuando no está trabajando. Muchos americanos no consiguen eso nunca.

Además, lo de la enseñanza del inglés me parecía un trabajo mucho mejor de lo que tenía en Arizona. Podía usar mi creatividad y inteligencia para algo, ¡por fin!

Ahora me imagino que si me hubiera quedado en EEUU, podría haber salido de mi pobreza con tiempo, pero en aquel momento no lo veía tan claro.

Y aquí en Madrid conozco a americanos que han llegado a ganar mucho dinero en la USA, pero igual dicen que están más felices aquí, en Europa, con menos.

Un buen amigo que ganaba un sueldo impresionante en New York durante años me decía que claro, ganas mucho más dinero, pero tu alquiler cuesta $2000 al mes. Nadie tiene tiempo para hacer nada aparte de trabajar. Le empezaban a llegar los correos urgentes de Londres a las 6 de la mañana y no terminaba hasta muy tarde.

Y para colmo, incluso con un sueldo que sería altísimo en cualquier otra parte de EEUU, él trabajaba en finanzas en Manhattan, así que estaba rodeado por gente que ganaba millones—y en comparación mi amigo no era nadie.

En España, en cambio, uno puede tener una vida decente sin necesitar mucho dinero—y por lo menos en el mundo donde vivo yo, rodeado de otros extranjeros, nadie está juzgándote según tu sueldo.

Los inmigrantes en EEUU

No sé muy bien como es la vida de los inmigrantes en EEUU. Seguramente hay un poco de todo.

Los que yo conocía estaban trabajando conmigo en la cocina de un restaurante—y diría que no habían alcanzado aún el sueño americano.

La cuestión es que posiblemente para muchos inmigrantes, vivir en la semi-pobreza en Estados Unidos sigue siendo una vida de lujo en comparación con lo que tienen en sus países. Depende mucho del país y de la persona, supongo.

En Estados Unidos, por ejemplo, incluso muchos “pobres” suelen tener una casa de 120 metros cuadrados, y un coche. Creo que casas más pequeñas no las construye nadie. Y sin coche no puedes llegar al trabajo, así que es necesario.

Si eso para ti es una vida interesante, vete ahora… Está al alcance de casi todo el mundo por ahí.

Y efectivamente, muchos inmigrantes llegan a tener una vida muy buena de clase media alta—o más. Claro que siempre hay obstáculos, pero es un país de posibilidades.

Y ser inmigrante te da la oportunidad de crearte a ti mismo—como estás en un sitio nuevo donde nadie te conoce, puedes ser lo que te dé la gana.

Lo que quiero decir es que para un americano, vivir en EEUU es otra cosa que para un inmigrante.

Para nosotros, hay una enorme presión social para ser “normal,” para ser buen americano, con la bandera en todas partes, y sobretodo para ser buen consumidor y mantener la economía. Si no tienes dinero, no eres nadie, y ser un “fracasado” es lo que más tememos.

Efectivamente, lo que más me gusta de la vida en España es que no siento esta presión social. Soy el simpático guiri, vivo aquí pero soy un poco aparte y nadie espera de mi un comportamiento “normal.”

Todo el mundo entiende que soy distinto. Y estoy mejor.

En todo caso, muchas veces en EEUU son los inmigrantes que son los más patriotas de todos. Están agradecidos por las oportunidades que les brinda la vida ahí, o quieren que sus hijos crezcan como “americanos de verdad” o no sé qué, pero parece que muchos inmigrantes están muy “entregados a la causa.”

Y quizá más felices con Estados Unidos que los que nacimos ahí.

Claro, si naciste en Rusia o en Colombia o en Filipinas, y luego te viniste a EEUU, tienes una perspectiva bastante distinta que una persona como yo, que nací ahí con todos los derechos y privilegios.

En fin

Cómo dije al principio, eso es mi punto de vista, que se basa en mi experiencia personal. Si hubiera nacido en una familia de clase media alta en Nueva York, o una familia de Mormones en Utah, o lo que sea, seguramente todo habría sido distinto. 

Ahora tengo que decir que después de años, mi opinión sobre Estados Unidos ha cambiado mucho. Todavía no quiero vivir ahí, pero me alegro de ser americano.

Algunas de las ideas que tengo, que me inculcaron en su día, ahora me parecen bastante útiles.

Por ejemplo, la idea de que si te levantas temprano y trabajas duro, puedes hacer algo de tu vida.

La idea de que mi vida es puramente mi responsabilidad y que nadie va a venir a salvarme—que si quiero hacer algo, lo tengo que hacer yo, cueste lo que cueste.

La idea de tener propósitos y trabajar para cumplirlos–que algunos amigos me dicen que es “muy gringo”. Quizá tienen razón, pero también funciona como filosofía de vida.

Y la idea de encontrar siempre el lado positivo de las cosas—algo que a veces llevo a un extremo innecesario.

Estas ideas me ayudan a ser la persona que ahora quiero ser. Si no los tuviera, sería otra persona.

Nada más. Gracias a David por la pregunta. Espero haber aclarado un poco el tema.

Buen día,

Daniel.

P.D. He escrito un par de artículos por ahí en Vaya Madrid sobre las diferencias entre la cultura americana y la cultura española. En inglés: “4 things I’ve learned about American culture while living in Spain”.

P.D. Estaría encantado de escuchar tus opiniones sobre “el sueño americano”—recibo correos casi todos los días de hispanos que están viviendo en EEUU, muchas veces casados con un americano, y supongo que algunos están viviendo el sueño. ¿Qué tal la experiencia? ¡Déjame un comentario aquí!

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